lunes, 11 de enero de 2010

tinta de lápiz

Estoy sentada bajo el árbol con más vida que he visto, al frente de una laguna con patos (falsos), pero patos, en medio de la nada y con la mayor tranquilidad que alguien puede tener. Escuchando la cascada de la laguna, y de ves en cuando los pájaros que cantan, con una temperatura agradable, donde el viento se convierte en mi amigo,
Sí, esto párese una escena de película. Miro mi alrededor y es como estar en una película de amor, esas que la escena nos deja pensando, envidiando todo y queriendo estar ahí.
La posición evidentemente no la encuentro de inmediato; primero de lado derecho luego de izquierdo y en seguida de frente, sin embargo la posición que sea, todas son la más agradable del mundo, y sé que escenas como estas costará para que vuelvan a aparecer en mi película; esa película que dura más de ochenta años y que el stop y play existe a su debido momento.
Tal ves estos sean los días que más recuerde de este año o por lo menos en momento de stress (odio ese término) sé que la envidia (léase más de una ves en el texto), están biológicamente por mis venas.
El aire ya no será el mismo y el tiempo como todas las cosas llagará a su fin.
Me despido con las manos heladas, y la tinta apunto de acabarse

Marcela Tapia, 17 años
Julio 2009

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